Con banderas blancas, del anime One Piece y de México con el rostro de Carlos Manzo en lugar del escudo, arrancó la manifestación de la generación Z desde el Ángel de la Independencia. Abundaban las vestimentas de blanco y los sombreros, imitando el vestuario del alcalde de Uruapan. La mayoría de los asistentes, 17.000 según los cálculos del gobierno capitalino, eran personas que superan los 30 años y los jóvenes eran la minoría. Salvo en el tramo final ya en el Zócalo, cuando un grupo de jóvenes encapuchados lanzaron piedras y botellas contra el Palacio Nacional, amurallado como es habitual durante las protestas. Llegaron a derribar algunas vallas y se enfrentaron con la policía.
