“Necesitamos Groenlandia para nuestra seguridad nacional”, sostenía Donald Trump este domingo a su regreso a Washington, un día después de la operación militar de su país en Venezuela, durante la que se capturó a Nicolás Maduro. El éxito inmediato de ese ataque parece haber alimentado el apetito del presidente estadounidense por otras intervenciones en el continente americano. La isla ártica ―territorio autónomo que pertenece al Reino de Dinamarca―, una obsesión que arrastra desde hace años, se presenta como el próximo objetivo, y miembros del Gobierno republicano ya hablan en público de controlarla. En un comunicado este martes, la Casa Blanca reconocía que Trump y su equipo debaten distintas opciones para hacerse con Groenlandia y recurrir a las fuerzas armadas para lograr ese fin “siempre es una opción”.
