Europa empieza a enseñar las garras. Con timidez. Sin grandes alharacas, sin ataques directos a Estados Unidos, con la contención que ha caracterizado este primer año loco de trumpismo. Pero con intención: la Comisión Europea va a presentar este miércoles sus planes concretos sobre el préstamo de reparaciones por 90.000 millones de euros para Ucrania, aprobado en la cumbre europea agónica del pasado diciembre. Esas ayudas son una especie de revolución: el dinero se reunirá emitiendo eurobonos —por segunda vez en su historia, después de la pandemia— tras la negativa de Bélgica de usar los activos rusos congelados para financiar la ayuda a Kiev hasta 2027.
