Las manifestaciones de las últimas dos semanas en Irán ponen de manifiesto un malestar estructural profundo y complejo, en el que las demandas económicas constituyen únicamente la punta del iceberg.
Las manifestaciones de las últimas dos semanas en Irán ponen de manifiesto un malestar estructural profundo y complejo, en el que las demandas económicas constituyen únicamente la punta del iceberg.