En un contexto internacional marcado por la fragmentación geopolítica y la confrontación comercial, el primer ministro británico, el laborista Keir Starmer, ha elegido escenificar un giro de tono en la relación del Reino Unido con China. “Siempre he tenido claro que el Reino Unido y China necesitan una asociación estratégica a largo plazo, coherente y completa”, le ha confiado Starmer al presidente chino, Xi Jinping, durante un encuentro este jueves en Pekín.
