
Entre los rebeldes que, el 8 de diciembre del año pasado, entraron en Damasco y pusieron fin a casi catorce años de conflicto y al régimen de la familia Asad –uno de los más crueles y longevos de Oriente Próximo– había uno que hablaba español con un ligero acento caribeño. El doctor Bachar Alkaderi (Deraa, 1972), licenciado por la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, especializado en cirugía general y torácica, y convertido, por azares de la vida y de la Historia, en comandante revolucionario.

