Llamadas que se cortan nada más descolgar el interlocutor, mensajes importantes de familiares y jefes que no llegan hasta que horas después te das cuenta de que la VPN —una herramienta para eludir los bloqueos de Internet— se había desconectado… Whatsapp lleva meses funcionando a duras penas en Rusia, y ahora el Kremlin ha reconocido oficialmente que esa red social ha sido bloqueada. Aún hay vías para sortear el veto y seguir usándola, pero con muchas dificultades. Algo similar está pasando con Telegram. La única alternativa que quiere el Kremlin es Max, una plataforma de mensajería diseñada por sus espías del Servicio Federal de Seguridad (FSB).
