En el homenaje a los caídos en Ucrania de la plaza Maidán de Kiev no queda casi espacio libre de banderas y fotos, cuando la invasión rusa a gran escala está a punto de cumplir cuatro años. Oleksandr Boradochencko, de 72 años, hace equilibrios para despejar la nieve del retrato de su único hijo, Oleksii. Los rusos lo mataron en Kurájove (Donetsk) en 2024. Boradochencko dice que murió con él y que no tiene ninguna fe en que la paz esté próxima. “No va a haber acuerdo. Es imposible perdonar a Rusia. No vamos a dejar de luchar. Es imposible”.



