La madrugada del 7 de diciembre de 2015, Enrique Márquez veía con asombro cómo la coalición de la que formaba parte arrasaba en las elecciones parlamentarias de la Asamblea Nacional de Venezuela. Ganaron 112 de los 165 escaños en disputa. Una victoria construida en el pulso de las diferencias habituales de la oposición venezolana.
