Cuando en un canal ucranio de la red Telegram aparece el icono de un ciclomotor y signos de exclamación, la información es clara: se acerca un dron. Estos vehículos aéreos no tripulados utilizados por el ejército ruso como proyectiles planean con un zumbido similar al de una motocicleta o un cortacésped. Su velocidad antes del impacto, con una media en vuelo de alrededor de 185 kilómetros por hora, inferior a la de un misil, ha hecho que la sociedad ucrania detecte con facilidad este tipo de bomba, capaz de destrozar de una tirada cuatro pisos de un inmueble residencial. Los ucranios se refieren generalmente a estos aparatos suicidas con la palabra “shahed”, en referencia al modelo de fabricación iraní utilizado por Moscú y replicado ahora en las fábricas rusas.
