
Édouard Philippe es la esperanza de una gran parte del centroderecha en Francia para batir en una segunda vuelta a la ultraderecha en las presidenciales de 2027. El poderío del ex primer ministro, disparado en los sondeos hace un año, ha ido menguando en los últimos tiempos con declaraciones extemporáneas y un cierto languidecimiento de su propuesta. Pero Philippe tiene una ventaja. O un problema enorme. Es también el alcalde saliente de Le Havre (165.830 habitantes) y aspira a la reelección en los comicios que se disputarán este domingo y el próximo día 22 de marzo. Los sondeos aprietan. La izquierda llega casi empatada en los sondeos a la primera votación. Y si no revalidase la alcaldía, sus aspiraciones al Palacio del Elíseo quedarían tocadas de muerte.
