Tras dos semanas en las que el régimen iraní ha venido manteniendo el pulso a los intensos bombardeos para derrocarlo, Israel ha matado este martes a su figura más destacada desde el magnicidio del líder supremo, Ali Jameneí, el pasado 28 de febrero. Se trataba de Ali Lariyaní, secretario del Consejo de Seguridad Nacional y uno de los hombres fuertes, en particular tras el nombramiento de Mojtaba Jameneí como sucesor de su padre. Teherán ha confirmado a última hora del día la muerte de quien era descrito a menudo como el gobernante de facto, si bien el régimen de Teherán no depende de un solo hombre, sino de varios pilares que lo sostienen y tienen siempre listo un sucesor.
