En la Rusia de los años noventa, los aforismos del primer ministro Víktor Chernomirdin, producto de gazapos y confusiones, se convirtieron en un género en sí mismo, las chernomirdinki. “Queríamos lo mejor y acabamos como siempre”, es uno de los más famosos. Es una frase que podría aplicarse a las actuales negociaciones de paz para Ucrania.
