Donald Trump ha sido el mejor aliado del difícil acuerdo comercial entre la UE y Mercosur desde que su regreso a la Casa Blanca estuvo claro y confirmado. Ni siquiera había tomado posesión el republicano cuando la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se subió a un avión en diciembre de 2024 y se plantó en Montevideo para suscribir un principio de acuerdo —el segundo— de unas negociaciones que se habían prolongado durante todo lo que va de este siglo. Que las conversaciones hayan durado 26 años dice mucho de la cantidad de resistencias internas europeas que ha tenido que afrontar este pacto y que solo la vuelta al poder de Trump las derribara habla del shock que se preveía en las relaciones internacionales y comerciales, por mucho que la capacidad de sorpresa del republicano haya superado todas las expectativas.
