
Guatemala atraviesa un momento crítico. El país vive roto entre los intentos de recuperación institucional y los embates de un Estado corrupto que se resiste a perder privilegios. Desde su llegada al poder, en enero de 2024, el presidente Bernardo Arévalo, de 67 años, se ha enfrentado a esos viejos poderes que han tratado por todos los medios de limitar autonomía. Ha sufrido maniobras de desestabilización, amenazas y una ofensiva persistente desde el Ministerio Público y el Congreso. A ello se ha sumado una cadena de motines carcelarios, desencadenados tras el asesinato de 10 policías por la pandilla Barrio 18, que le ha llevado a imponer el estado de sitio, aún vigente.

