Los errores en la gestión de furibundos temporales que han destrozado una parte de Portugal durante las últimas semanas le ha costado el cargo a la ministra del Interior, Maria Lúcia Amaral, que dimitió a última hora de la noche del martes. Sus competencias serán asumidas de forma provisional por el propio primer ministro, Luís Montenegro, muy debilitado por la lentitud con la que su Gobierno reaccionó a los primeros golpes de la borrasca Kristin, que llegó a alcanzar un pico superior a los 200 kilómetros por hora.
