
Lo que debía ser un envío encubierto de material militar terminó siendo la gota que colmó el vaso. El último fin de semana de diciembre, dos buques que habían partido del puerto emiratí de Fujaira atracaron en la ciudad yemení de Al Mukalla tras desactivar sus sistemas de rastreo y descargaron armamento y vehículos de combate. El cargamento estaba destinado a un grupo secesionista del sur que, semanas antes, había tomado el control de dos provincias fronterizas con Arabia Saudí después de expulsar a las fuerzas gubernamentales, apoyadas por Riad.

