Hamdan Ballal se adelanta a la previsible pregunta y la responde entre la molestia y el hartazgo. “Sé que me lo vais a preguntar: ‘Si esto no es vida, ¿por qué te quedas?’. Pues porque no tengo por qué irme de mi tierra […] Es una pregunta que pone la responsabilidad en la víctima. La cuestión es por qué si la ley internacional prohíbe lo que me pasa, no sucede nada”. En su situación, agrega, irse no sería “una elección” como las que toman cada día muchas otras personas en el mundo, sino el cumplimiento de la “orden” que le dan cada día los colonos israelíes a su alrededor y las autoridades militares que los apoyan, por acción u omisión.
