Estados Unidos ha impuesto una intensa presión diplomática para intentar alcanzar un rápido acuerdo y una estricta ley del silencio en el diálogo entre Marruecos y el Frente Polisario sobre el futuro del Sáhara Occidental. Medio siglo después del estallido del conflicto del Magreb en la excolonia española, la Administración del presidente Donald Trump ha reactivado unas conversaciones interrumpidas desde hace más de seis años, antes de que el propio Trump reconociera la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental y diera un vuelco al tablero norteafricano.
