El Rubicón está cruzado. Estados Unidos e Israel han vuelto a atacar a Irán, con una operación cuya envergadura se entenderá en las próximas horas y días pero que, de entrada, se perfila de una magnitud muy superior a los episodios de los últimos meses. ¿Cuáles son los objetivos reales de la operación? En sus primeras declaraciones tras el inicio de la ofensiva, el presidente de Estados Unidos ha apuntado a dos planos. Uno de carácter militar, con la voluntad de aniquilar capacidades nucleares y misilísticas. Otro político, un cambio de régimen, con una clara exhortación a los iraníes a aprovechar el momento para desalojar al régimen. El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ha expresado conceptos similares. Pero hay un tercer plano inconfesado al menos tan relevante como los dos anteriores: el interés político personal de los dos líderes del ataque, Donald Trump y Netanyahu. Ambos con graves dificultades internas, ambos con importantes elecciones este año.
