“He derribado unos 320 drones rusos desde julio”, responde Miguel sin altanería alguna al ser preguntado sobre su trabajo ante la atenta mirada escrutadora de varios compañeros, que lo consideran un héroe de la guerra electrónica. Miguel, de 27 años, es el apodo de un militar ucranio que ha adquirido fama entre sus colegas por su destreza a la hora de manejar la gran estrella del armamento de Kiev para interceptar los Shahed iraníes y sus variantes fabricadas en Rusia, todos aparatos kamikazes. La herramienta con la que trabaja este soldado es el Sting, un dron desarrollado en Ucrania en los últimos meses que ha derribado ya casi 4.000 aviones no tripulados y otros objetivos enemigos.

