Desde que Nicolás Maduro asumió la presidencia de Venezuela en 2013, las reservas de oro del Banco Central venezolano se han desplomado ―de 366 toneladas a unas 53, según los registros del propio organismo―, a pesar de que los analistas calculan que las explotaciones del Arco Minero del Orinoco han producido entre 35 y 80 toneladas anuales. Parte de ese metal ha sido exportado de forma irregular a Turquía —a través de una compleja trama a cambio de la cual Venezuela recibía alimentos— y a otros países como Irán, Rusia y Emiratos Árabes Unidos, como confirman a EL PAÍS diversas fuentes relacionadas con este comercio y acreditan documentos oficiales.


