Los siglos nunca duran cien años, y el XX no podría entenderse sin Cuba. En 1898, Estados Unidos demostró que ya sabía urdir coartadas bélicas y aprovechó el hundimiento del acorazado USS Maine para iniciar una guerra con España que pondría fin a nuestro imperio colonial. Desde entonces, la influencia de Washington sobre la isla se hizo constante a través de la Enmienda Platt. Luego vendría la revolución del 33, un breve periodo democrático de 12 años, la dictadura de Batista y, al fin, la revolución castrista, que implantaría una dictadura comunista que ha perdurado durante casi 70 años.
