Fue uno de tantos momentos de Donald Trump para frotarse los ojos. Un reportero japonés le preguntó el jueves en el Despacho Oval, durante la recepción a su primera ministra, Sanae Takaichi, por qué Washington no avisó a sus aliados del ataque a Irán. “¿Quién sabe más de sorpresas que Japón?”, bromeó Trump, “¿por qué no me contasteis lo de Pearl Harbor?”. El comentario pareció incomodar a su interlocutora, rompió las reglas del decoro diplomático y pulverizó décadas de evitar, en nombre de la armonía bilateral, el asunto del bombardeo sobre Hawái que en 1941 mató a más de 2.400 personas y provocó la entrada de Estados Unidos en la II Guerra Mundial. También dejó una paradoja espacio temporal: nadie pudo haber avisado a Trump porque entonces aún faltaban cinco años para su nacimiento.
